Sinbragueros y a lo loco ♥

martes, 27 de diciembre de 2011

La verdad de un imposible.

Hubo un momento tras la tormenta, en la que ver la luz pareció más un milagro que una realidad. Siempre lo había tenido todo, pero de pronto, las cosas faltaban, las personas se iban, los gritos resonaban en su cabeza día y noche; de vez en cuando se preguntaba a sí misma, si la risa volvería alguna vez a aparecer en su vida.
Y entonces, descubrió que el frío era un gran aliado para sonreír, por el simple hecho de que no puedes dejar de hacerlo por miedo a romperte en pedazos. 
Algunas personas son especiales por conseguir lo mismo que el frío, pero de una forma un pelín más cálida.



El tiempo solo tiene una existencia relativa.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Caleidosférico.

Las calles por las que paseaba, estaban desiertas a aquellas horas de la noche. Las luces de lo hogares apagadas, ni un solo coche interrumpía sus pensamientos. Excepto los bares de alterne, todo estaba en penumbra, esperando el momento exacto para volver a cobrar vida. Le gustaba respirar aquel aire pacífico, ese momento en el que las personas callaban, vencidas por el sueño. Ni un grito, ni una palabra más alta. Todo cobraba sentido en sueños, y las personas se abrazaban inconscientemente. Excepto ella. Loba solitaria por las  calles de París, buscando un motivo por el cual seguir viviendo, con una botella de tequila en el bolso y la sobriedad suficiente como para continuar caminando otros cincuenta mil azulejos más.


Cuidado con la tristeza. Es un vicio.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Llámalo comienzo.

Aquellas cosas que guardé en la caja fuerte hoy se las ha llevado el viento. Las conversaciones a altas horas de la madrugada, los besos a escondidas en el mundo de los sueños, las fotos, las travesuras, las palabras ahogadas, la tristeza, el vacío, el ser alguien que no quieres ser, las lágrimas, los te quiero sin sentido. Y tras esto, ha volado la caja que tantas ilusiones contenía. Es mejor mirar al futuro de puntillas, que recorrer el pasado con la yema de los dedos, esperando que las lágrimas broten de nuevo.


Bienvenidas a la ciudad sin límites.

sábado, 17 de diciembre de 2011

All the small things

Hoy estoy de buen humor. Puede que sea esa sensación de que mi vida comienza a ser bastante menos aburrida de lo habitual, o de que las cosas que un día creí que serían un impedimento para conseguir mis propósitos, ahora se están convirtiendo en enormes ventajas. Tal vez, ese olor a Navidad que impregna ya el aire, o esas ganas de que venga el mejor año de nuestras vidas. Pero esta vez, tengo la sensación de que ser feliz es algo más fácil de lo habitual.


Una vez más, un Madrid que se asemeja a una luciérnaga gigante y que crea sueños a cada paso que das por sus calles.

jueves, 15 de diciembre de 2011

If I Die young

Quizá me equivoque cuando diga que aquello fue el comienzo de una historia que jamás tuvo su final, porque si es cierto que lo hubo, pero no de la manera que cabe esperar. Su amor seguía intacto, llenando cada uno de los recovecos en los que se resguardaba tras su marcha. Él bien sabía que su vida podría haber seguido adelante, sin pensar un segundo más en ella. Pero no podía. No podía evitar sentir que con cada segundo que estaba allí, se alejaba más y más de su recuerdo. Cuando el cáncer se comió las fuerzas que le quedaban, ella solo pudo sonreír y suplicar que siguiera adelante, que siempre sería su motor fuera a donde fuese.



No sé si es que cumplió ya su destino,
si alcanzó perfección o si acabado
este amor a su límite ha llegado
sin dar un paso más en su camino.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Bipolar.

Ellos no eran perfectos, ni mucho menos, pero con el tiempo sus caminos se iban dividiendo sin que pudieran hacer nada para remediarlo. Habían guardado tanta amargura en sus corazones y había olvidado tan buenos momentos que eran incapaces de pronunciar un te quiero en voz alta; quizá ni si quiera lo sentían. Y aquella pequeña niña de ojos verdes se sentía culpable. Ella no era la causante de nada, lo sabía, pero no podía evitar sentir el peso sobre sus delgados hombros. No quería acabar como ellos y temía que las lágrimas bajo las que se escondía terminaran ahogándola de un suspiro. Pero tampoco quería echar a correr en la dirección opuesta como una cobarde, a pesar de que nada salvo su orgullo se lo impedía. Por eso, bajó las escaleras silenciosa, amortiguando sus pasos con leves movimientos hasta dar con la puerta exacta. Una puerta en la que un diminuto cartel rezaba: Problemas. Acabaría con ellos, estaba dispuesta.


Puede que sacar las cosas de quicio fuera su mejor forma de evadirse del mundo por unos momentos

lunes, 5 de diciembre de 2011

Mi suerte.

La puerta se cerró, por lo que cogió con cautela uno de los libros que se escondían en la estantería más alta, junto a una figurita algo vieja. Le gustaba leer el futuro que se escondía en forma de azar entre las cuartillas desgastadas de aquellos tomos, abriendo las páginas sin un orden lógico y leyendo la primera palabra que encontrase. Y así, poco a poco, formaba frases lógicas, historias, vidas, sueños, canciones, y un futuro que poco tenía de certero, pero que siempre ayudaba a bienaventurarse.
A veces, como si de una predicción se tratara, encontraba el sentido bajo las capas de polvo que lo ocultaban, y terminaba cumpliéndose cada una de las cosas que había construido gracias a su ambiciosa imaginación. Por eso, era más arriesgado de lo que imaginaba querer adelantarse al destino; por lo que armándose de valor cerró los ojos, y siguió el procedimiento habitual. Abrió el libro con fuerza, dejando que sus dedos se deslizaran delicadamente por la superficie rugosa, hasta dar con el presentimiento de que allí estaba lo que buscaba.
Dos.


Quiero agarrar al destino por las fauces, 
seguro que no podrá doblegarme del todo