Sinbragueros y a lo loco ♥

domingo, 24 de marzo de 2013

Alone in the middle of the street.

Rodaban las gotas por las ventanas del pequeño piso, y a Marien, en vez de algo refrescante, tan solo le parecía estar asfixiándose más. Puede que, a pesar de todo, las cosas hubieran cambiado a su alrededor. Quizás incluso, ella misma hubiera cambiado irremediablemente, pero algo había seguido siendo lo mismo: continuaba ahogándose en su propia piel. Las sonrisas podían ser sinceras. Las miradas, el tiempo, la lluvia podían hacerle parecer que era diferente. Pero o lo era radicalmente, o aún no se había quitado los pigmentos de su yo pequeño e inseguro. Sus ganas de dejarse llevar por las críticas. Que dolían. Vaya si dolían. Todo lo que había hecho que no pudiera cargar con una coraza a sus espaldas, todo lo que, por insignificante que pudiera parecer, recobraba sus ansias de dejarse llevar por el camino más intrincado. Qué irónica es la vida, cuando no sabes que es lo que te depara.


Desear ser insignificante debería estar prohibido.

lunes, 18 de marzo de 2013

Give me more.

Que vuelve. La sensación de estar recuperando aquello que perdí, de estar haciendo bien las cosas. Como si nunca hubiera habido días malos. Como si todos los errores se hubieran esfumado por arte de magia, sin dejar un sólo rastro, a pesar de haber sido muchos. Las cosas vuelven a su curso, y quizá no sea coincidencia que esa sonrisa que enamora esté presente cada vez que lo piense. Y ojalá esto no sea más que el principio.


Comámonos a besos una vez más.


viernes, 1 de marzo de 2013

Biggest smile in the world.

Un día pasas página, y es entonces cuando te das cuenta de que todo empieza y acaba. Que nada es para siempre. Que las personas vienen y van, aunque halla algunos que se queden ahí durante mucho tiempo. Quizás las cosas no vayan nunca exactamente como deberían ir, pero, ¿qué sentido tendría saber todo tu futuro? ¿Dónde estaría la gracia al recordar los errores y los no tan errores?
Sin embargo, aunque no sea tan fácil como eso, muchas veces las cosas buenas llegan en los peores momentos, justo cuando más lo necesitas.
Y dios. Yo tenía ganas de volver a sentir mariposas.



Sonrisas sinceras, os echaba de menos.