Sinbragueros y a lo loco ♥

jueves, 19 de diciembre de 2013

Déjame ver a través de tus lágrimas.

Cuando ves caer las lágrimas por su cara, esa que tantas veces has acariciado durante tan poco tiempo, y se te parte el alma quitando las gotas de agua salada de sus mejillas, es entonces cuando te das cuenta de que sin su sonrisa tu vida está acabada. Que suena cursi, como todo lo que digo últimamente. Pero nadie se imagina lo que es saber que alguien va a estar en las buenas y en las malas, para hacer lo que yo estoy haciendo en este momento, quitarle las lágrimas y sacarle una sonrisa. Que después de la tormenta viene la calma, y que cuanto más lejos estás de las cosas buenas, más fácil es después apreciarlas.
Nunca he sido de dar buenos consejos, nunca he sabido darlos ni aplicarlos a mi propia vida. Pero ojalá pudiera hacerlo y sacarle yo misma del agujero en el que está ahora. Hacerle ver que la vida puede ser perfecta, hacer que le brillen los ojos, que le duela el alma de querer. Ojalá pudiera no hacerlo yo para no sufrir el triple cuando le veo llorar. 
Pero no me rindo. 
Él lo ha dado todo por mí, y yo no pienso ser menos.



"Contigo se fue la duda de a qué había venido a este mundo. Estaba claro que vine para quererte"



lunes, 9 de diciembre de 2013

Hazme grande.

Suelo esperar que el techo se hunda conmigo algún día, y mientras tanto voy dando consejos de como ser feliz. Odiando los poco optimistas cuando yo soy una de ellas. Pero me da igual. Me da igual quién ser mientras tenga tu mano para ir agarrada como una niña de tres años. Y amar las cosquillas, las sonrisas cada noche, con cada canción que me cantas en ese horrible inglés, con tres o cuatro chupitos de más. Nunca pensé que la sensación de hormigueo podría llegar hasta ese músculo que palpita y que a veces me hace replantearme la vida desde el ángulo opuesto, pero lo ha hecho y yo sólo tengo ganas de sentir de nuevo la sensación de vértigo. Sentir que estás al borde del precipicio pero que aún te queda algo a lo que aferrarte.


If these wings could fly.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Cartas a una desconocida.

No volverás a pensar en que todo es culpa tuya, que tus errores siempre terminan desencadenando las peores tormentas, los gritos en tu cabeza pidiendo ayuda. Tu cuerpo deseando quedarse en el hueco frío del lado derecho de la cama. Pensar que la vida es dura, pero no luchar por mantenerte a flote. Ahogar las penas en una botella vacía. En el silencio acumulado por el llanto. Las lágrimas esquivadas por tu instinto de supervivencia escondido bajo las mil corazas. Las ganas de matar el tiempo de la forma más fácil posible, aún sabiendo cuál es el resultado, y que nunca estarás completamente satisfecha. No volverás a desear aquellas cosas que sabes que nunca conseguirás, porque poco a poco tus sueños te van dejando sin fuerzas,van quebrando el alma que guardas para las ocasiones especiales. Jamás esperarás de los demás lo que tú nunca diste, pero no escucharás más réplicas de quien nunca estuvo en los malos momentos. Porque todos ellos son falsedades detrás de una máscara sonriente y amiga. No seguirás perdiéndote en conversaciones ajenas, de idas y venidas donde tú ya no tienes lugar. Quizás esa es la forma más fácil de olvidar cuál es tu verdadero sitio. Así que simplemente deja de ver a través de tus ojos, de ser egoísta y de pensamientos negativos. Porque eso tan sólo te volverá a llevar a la autodestrucción. Y cuando llegas al fondo, la imagen del espejo pesa más en tu cabeza que tú misma. Y la oscuridad se cierne sobre ti como una capa protectora, aunque en realidad te esté dejando caer de nuevo. 
No luches si es lo que quieres, pero ante todo, mantente a flote como puedas. Y vuelve cuando creas que es hora de volver a ser quien eras, con tus pros y tus contras. Con dignidad.




Vamos a destiempo desde que no tenemos alma.

domingo, 20 de octubre de 2013

A moment changes everything.

No escribo porque ya no sé qué decir. Ni qué hacer. Mi vida gira siempre en torno a sus ojos, y nunca tiene que ver con algo bueno. ¿Por qué siempre luchar por los casos perdidos, o por las fronteras inalcanzables? ¿Por qué el destino siempre tiene que poner una piedra delante?
A veces me pregunto si tanto mal he tenido que causar para no conseguir nunca lo que quiero, o lo que necesito. Si he llorado siempre en vano y me he dicho mil veces "tú puedes" para nada. Si luchar no es mi fuerte, que alguien me diga por qué camino debo seguir. Porque a veces me pierdo buscando un sentimiento que no existe. Que nunca sobrepaso los límites por si regresa. Que pienso en su boca y se me forma un nudo en el estómago. No sé como sobrevivo a esta noria de sentimientos, porque muchos días necesito creer que no se conforma con decir las palabras exactas, y que sólo desea tenerme en su brazos. Pero siempre vuelvo al mismo punto. A la desconfianza, al fracaso, al "no sé si será, si seremos". Pero esta vez, ya no tengo miedo de enfrentarme a eso que me quema dentro. No sé por qué, pero quiero apagarlo, y a la vez encenderlo de nuevo. Quiero no tener que pensar otra vez, y sólo quedarme con lo bueno.




Ahora ya no pido deseos, ni sueño despierta, porque tal vez así la realidad me sorprenda y sea tan buena como debería ser. A su lado.

miércoles, 2 de octubre de 2013

De noche y de espaldas.

Me inspiré en la lluvia, porque era lo que más me recordaba a ti. El murmullo de las gotas estrellándose contra el cristal, como yo lo hacía contra tus mil muros. Con tu ignorancia y tu insuficiencia. Nunca te oí decir que las cosas irían bien. No eras como los demás, ni mucho menos; tampoco yo quise que lo fueras. Pero pedía algo de calor a gritos, tumbarme en tu pecho y no escuchar reproches; porque pensar que tenías corazón no era más que uno de mis mil errores. Aunque para tí, esa cifra fuera bastante baja. Porque a tus ojos los errores salían de los rincones más oscuros. Y no había noche que pegada a ti en la cama, no sintiera el frío pegado a mi piel en vez de tu aliento.


"Que yo sólo buscaba escalar tu espalda cada amanecer y acabar el día en el mismo lugar que lo empezamos."


domingo, 15 de septiembre de 2013

IMPORTANTE: Cambio de dirección del blog

Dados los cambios de los últimos meses he querido mantener el nombre con el que comencé el blog, pero lo haré dejándolo como dirección, así que sólo tenéis que hacer click en el enlace y seguirme si aún no lo haceis. Besitos enormes<3


Os espero por aquí pronto!


domingo, 8 de septiembre de 2013

Un te hiero que me quema.

Me quedo callada y eso es malo. No soy capaz de encender un cigarro, ni abrir los ojos para comprobar que el mundo sigue girando. Porque tengo miedo de mirar desde abajo y verte tan arriba. Como la luz del techo, que parpadea, igual que lo hacías las noches que pasábamos contándonos lunares. Los de la espalda, los de tu pecho. Y es que no puedo evitarlo. El insomnio ya no me atenaza porque ahora te tengo para soñarte. Y eso que preferiría tenerte aquí para no dormir nunca, y beberme tus ojos a morro, porque me atrapan y me llevan. Verlos de cerca como sí de algún cuadro del Prado se tratase. La verdad es que para mí eras como una obra de arte. Tan perfecto por dentro y por fuera, tan tierno y tan salvaje. Tan amor y tan odio. Que no me olvido. No sales de mi cabeza. No quiero pensar en otra cosa que no sean tus caras de niño bueno, esas huidas por el parque mientras la gente nos miraba y nosotros seguíamos riendo. Viendo atardecer de espaldas, porque sólo me interesaba no perder el tiempo, seguir viendo tus enfados por cada cigarro encendido y tu sonrisa por cada ataque gratuito a mi vergüenza.
Y creo que nunca te contaré las cosas que pienso de noche, porque no es nada agradable, es más bien como un vértigo en el estómago que no me deja masticar lo mucho que me olvidas. Y es que no hay otra manera, pero no quiero alimentarme de ilusiones. Porque luego llegan las dudas y los por qué y se que a pesar de todo ese vértigo se habría comido ya hasta la espina dorsal, donde el sudor de las tardes en compañía me hacían suspirarte al oído. Y decirte cosas de las que no me arrepiento, pero las cuales podría haber callado.
Ahora es cuando la soledad me roe el alma y no quiero seguir pendiente de una sonrisa que pronto dejará de ser mía. Y eso es más bien un "Te hiere" que un "Te quiere".


¿A cuánto queda el cielo?


jueves, 29 de agosto de 2013

El enredo entre tu boca y la mía.

Sé que no debí hacerlo. Pero no hubo manera de pararlo, con su boca pegada a mis costillas y gritando en silencio las pocas horas que nos quedaban. Y lloré. Vaya si lloré cuando recordé que no había manera de alargar la despedida, y aquel beso amargo que supo a distancia desde el minuto uno. Nunca imaginé vivir sin escuchar el corazón palpitando en el pecho, aquel lugar estratégico para pedir deseos cuando contábamos estrellas fugaces tumbados en la hierba mojada. En noches en las que el simple hecho de rozarnos la piel ya me hacía tiritar de placer. Aún ahora recuerdo los besos que me empañaban los ojos, aquellos que me recordaban que nadie había conseguido llegar a ese hueco que guardaba para "cosas que dolerán cuando desaparezcan". Y ahora que estoy aquí, a dos supuestos segundos de distancia, siento que nos perdemos sin haber llegado a tierra firme, porque tan sólo somos dos barcos a la deriva. Uno ya se había hundido, y el otro permanecía ausente. Uno prometió que volvería, y otro sólo lo esperaba.
Y así es como espero yo también. Sentada en el hueco frío de la cama a falta de su cuerpo para las noches en vela, esperando algún que otro milagro de esos que te salvan la vida.
El milagro de que me quiera como yo le quiero, de que sepa que por él iría al infinito y de que se cumplan los sueños. Que en realidad no quiero seguir soñando.
Lo que quiero es tenerle pegado a mis caderas y yo a su pelo.




"Le miré como un tren que se escapa. Me di cuenta de que había pasado cinco días caminando sobre nubes y se me cayó el mundo de las manos."

domingo, 23 de junio de 2013

Amantes de lo ajeno.

Me apetece reírme del mundo. He reunido las fuerzas suficientes para no dejar la hoja en blanco, para superar todo lo que en su momento me hizo caer y derramar lágrimas sin sentido. O con ello. Nunca se sabe. He vaciado mi cabeza, todo en el mismo barco, e intento no volver a la deriva. Con suerte llegaré algún día a puerto fijo. Y saldré de la jaula, volaré y me comeré al león. Me comeré el mundo, de noche y de día, atrapando corazones. Y si te fijas bien, seguro que atisbas algo distinto. Lo llevo guardado bajo llave, y se apropia de mi como un veneno. Uno de esos sanos que te hacen revolverte de felicidad. Que falta amor, pero para mi es más que suficiente.
Y es que la vida me sonríe.
Y yo me estiro en la cama, cuando el sol me come las piernas y se lleva la palidez que me dejó tu marcha.
Y sí. Me gusta sentir que aún puedo reírme como Dios manda.




Y lo que venga, que llame a la puerta y entre.



domingo, 9 de junio de 2013

Sudando la tristeza.

Lo siento, pero he desistido. He dejado de creer en las oportunidades, en las personas, en mi misma. Qué más da lo que digan. Qué más da si la esperanza es lo último que se pierde, yo la abandoné cuando desapareció el último resquicio de tu sonrisa. Y ahora, después de tantos días sin un guiño cariñoso, sin un abrazo de esos que enternecen hasta al más duro y borde, ningún beso con sabor a nada, no puedo pensar más que en las cosas que dejamos incompletas, en ese punto y seguido que tiembla ante la palabra fin. He perdido la hora, lo concreto, tu mirada y algo más que no recuerdo.



Quiero pensar que algún día dejaré de recordarte a cada paso que de.

viernes, 7 de junio de 2013

Pensar en lo impensable.

Ves a la gente con sus rasguños, pasando frente a ti. Tengo la impresión de ver hilos entre unos y otros. Como si nada les separase de encontrarse algún día. Pegados por un algo transparente que ni siquiera yo entiendo. A veces pienso que todo lo que me lleva a pensar y a escribirlo termina siendo un drama. Irónico todo. Que lo único por lo que me preocupo es por no abrir la boca por si acaso, por si sale la voz gritona a la luz. La que me incita a volverme loca. A lo bipolar. A perderme cuando no debería.
Me duele pensar que las cosas que se esconden más tarde dolerán a los demás, pero cuando es así, es mejor dejarse llevar y dejar de pelear por lo inevitable. Todo pasará, y entonces habrá sido el pensamiento más estúpido que me hubiera rondado la cabeza en mucho. 
Y así es como va mi vida. Sin rumbo y sin sentido. 


No dejes de hacerte un hueco en mi cabeza, y de soñar por mí. 

martes, 28 de mayo de 2013

Respiro vacío por todos los poros de mi piel.

Le llaman silencio, y nadie sabe lo que eso significa. Que soñar en silencio no es malo, pero quién sabe si hacerlos callar podría ser un problema. Que tiene mil caras. Que te acecha, invencible. Te hace suspirar por una maldita palabra. Te hace ver la página en blanco, la no inspiración de todos los días al levantarte. Te exige que pienses, como lo hacen todos a tu alrededor, para no dejar que el vacío lo llene. Suena gracioso. Llenar lo que no tiene nombre, abstracto como el resto de las cosas de este mundo. Odio el silencio. Por eso nunca callo.



Pensar no es existir, es complicarse la vida. 

lunes, 13 de mayo de 2013

Atentado al corazón.

Cuando a veces te como de lejos, como quien no quiere la cosa, y me arrepiento de pronto por haber imaginado las cosas distintas. Como si eso me obligara a decir que he tenido mil días y mil noches para hacerte ver lo distintos que serían los pensamientos. O tal vez no. Yo tampoco soy adivina, pero tengo un corazón que late. Que se me sube a la cabeza, y me obliga a echarte de menos. Ya no hay guerra cabeza-corazón. Ahora es una masacre de miedo y sinsentidos. Que escribo porque no hay otra manera de sacarlo. Y yo no sé de donde viene, ni a donde va. Pero los dedos se me deslizan como lo hacían por tu cuerpo. Llámame loca. Pero aún no he perdido lo que siento.

Como letras de canciones. Te quitan la razón y se te quedan en el alma.


lunes, 6 de mayo de 2013

Si te habla de mí.

Billetes, viajes, esquinas. Bebida, ojos, vuelos. Bombillas, noches, ventanas. Semanas, cigarros, viento. Miedo, confusión, odio. Historias de esas que ponen los pelos de punta. Un no saber qué decir. No saber como acercarte. Saber que son las tres de la mañana y que sigo aquí fumando el tiempo que hemos perdido por no querer como debía. Por pensar que las cosas iban rápido, cuando sólo era miedo. Le cambié el nombre y probé su boca. Y no me acuerdo de como dolía respirar cuando se alejaba por las noches, escondido entre las sábanas de otras. A kilómetros de distancia. Respirando un aire distinto, y soñando cosas diferentes.


Dime si aún me piensas.



lunes, 29 de abril de 2013

Superviviente.

Ayer pensé en ti. Como el resto del tiempo. Creo que el hecho de que no salgas de mi cabeza ni cuando duermo tiene un significado especial. Pero no me llames loca si te acoso con la mirada, es sólo que no puedo vivir sin pensarte. Ojalá volviéramos a ser nosotros. Imagino que las ilusiones terminan por desaparecer algún día. Porque lo hice tan mal que apenas recuerdo algo bueno después de aquello. Uno tras otro, intentos de historias frustradas para recordarme que no había podido sacarte de ahí en todo aquel tiempo. Confundo tiempos, confundo unas cosas con otras. Pero a ti no. Nunca. Besar otros labios, e imaginarte haciendo lo mismo. Me daban ganas de correr en sentido contrario. De llorar bajo la manta hasta quedar exhausta. Quizás mañana me obligue a cerrar la boca y a no dejarme llevar. Pero sé que voy a olvidarme de quién soy en cuanto te vea llegar de frente. Como siempre.


Nos hemos perdido, y yo no me encuentro.

domingo, 28 de abril de 2013

Juego a ser olvido.

No hay nada peor que saber que está a las puertas, paseándose por tu cabeza como si ya no hubiera mundo. Y vuelve, como un maldito bumerán, y te persigue. Joder, que más quisiera yo que haberte olvidado cuando tuve oportunidad. Pero es bien sabido que el karma hace genial su trabajo. "Aprende de tus errores". Bonita frase. Ojalá todo fuera tan fácil como decirlo. Y quiero volver a ser quien era. A tenerle cerca y decirle que siempre le quise. Quise no tener miedo, quise aprender a querer como lo hice, quise aparentar que no me moría de celos. Que quise demasiado, y que me acojoné. Que fui un corazón lunático y que cenaba los restos de sus besos. No se imaginaría nunca lo que me costó avanzar cuando caí, y él no estaba allí para reírse de mis estupideces, ni para decirme quién era. Cada vez lo pienso más, y de lo único que me entran ganas es de irme lejos, refrescar esa cosa que me late en la cabeza y que me tiene a trescientas revoluciones por minuto como poco. Que piensen que son los grados lo que falla en la ecuación. Que el azar me vuelva loca, aunque tire la moneda y siempre diga lo que quiero oír. Que no se llama azar, se llama suerte. Y al otro lado, hace tic-tac, y quiero quitarme la maldita opresión del estómago. Déjame volver a gritar desde un barranco, llorar con París a nuestros pies, querernos hasta desgastarnos, reírme para que no me beses y morirme por tu boca. Que ya no me acuerdo de como era pensar que éramos lo único.


Y por más cosas que intente poner encima, él siempre está ahí. Fuerte, fuerte.




viernes, 19 de abril de 2013

Scared of this feelings.

Duele decir las cosas como son, pero más aún lo hace el saber que podrías haber(las) cambiado. Un poco más de lo normal. Las cosas que se pasan por la cabeza, que te llevan a hacer locuras, a recordar, a querer, a sonreír. Odio forzar un sonrisa con personas que no enseñan su verdadera cara. Aunque no seamos hipócritas, ni uno mismo lo hace a veces. Que es difícil decir, "hasta aquí llegan los recuerdos". Pero más difícil aún es cerrarles el paso cuando ves que las cosas que creías que iban a cambiar el futuro, no han hecho más que empeorarlo. Que miedo. Que todo. Porque, ¿en qué mundo un clavo saca a otro clavo? 




domingo, 24 de marzo de 2013

Alone in the middle of the street.

Rodaban las gotas por las ventanas del pequeño piso, y a Marien, en vez de algo refrescante, tan solo le parecía estar asfixiándose más. Puede que, a pesar de todo, las cosas hubieran cambiado a su alrededor. Quizás incluso, ella misma hubiera cambiado irremediablemente, pero algo había seguido siendo lo mismo: continuaba ahogándose en su propia piel. Las sonrisas podían ser sinceras. Las miradas, el tiempo, la lluvia podían hacerle parecer que era diferente. Pero o lo era radicalmente, o aún no se había quitado los pigmentos de su yo pequeño e inseguro. Sus ganas de dejarse llevar por las críticas. Que dolían. Vaya si dolían. Todo lo que había hecho que no pudiera cargar con una coraza a sus espaldas, todo lo que, por insignificante que pudiera parecer, recobraba sus ansias de dejarse llevar por el camino más intrincado. Qué irónica es la vida, cuando no sabes que es lo que te depara.


Desear ser insignificante debería estar prohibido.

lunes, 18 de marzo de 2013

Give me more.

Que vuelve. La sensación de estar recuperando aquello que perdí, de estar haciendo bien las cosas. Como si nunca hubiera habido días malos. Como si todos los errores se hubieran esfumado por arte de magia, sin dejar un sólo rastro, a pesar de haber sido muchos. Las cosas vuelven a su curso, y quizá no sea coincidencia que esa sonrisa que enamora esté presente cada vez que lo piense. Y ojalá esto no sea más que el principio.


Comámonos a besos una vez más.


viernes, 1 de marzo de 2013

Biggest smile in the world.

Un día pasas página, y es entonces cuando te das cuenta de que todo empieza y acaba. Que nada es para siempre. Que las personas vienen y van, aunque halla algunos que se queden ahí durante mucho tiempo. Quizás las cosas no vayan nunca exactamente como deberían ir, pero, ¿qué sentido tendría saber todo tu futuro? ¿Dónde estaría la gracia al recordar los errores y los no tan errores?
Sin embargo, aunque no sea tan fácil como eso, muchas veces las cosas buenas llegan en los peores momentos, justo cuando más lo necesitas.
Y dios. Yo tenía ganas de volver a sentir mariposas.



Sonrisas sinceras, os echaba de menos.

martes, 26 de febrero de 2013

Demasiado cielo para tan pocas alas.

Tengo una sed loca de ideas, de aventuras, de prejuicios, de desencantos, de historias, de locura. Tengo tantas cosas que hacer, tantas ganas mejor dicho. Ojalá esta vez las cosas salgan bien. Cruzaré los dedos para que así sea.



Abrió la puerta y se encontró a Sophie tras ella, riendo. Una risa que conseguía quitarle los miedos. Una risa que era capaz de borrar todas las malas ideas.




lunes, 4 de febrero de 2013

Así es como pasan los días.

Devuélveme la sonrisa. Dime que no volveré a llorar por perder lo que un día fue mío. Por ver como se aleja todo. No es fácil comprobar que los sueños siguen siendo sueños a pesar de todo, y que nada se cumple según lo previsto. Que hay que vivir con las ganas. Digamos mejor sobrevivir. Que nunca está de más olvidarse del resto del mundo. Querer. Pensar. Imaginar. Tengo ganas de perder de vista tanto sentimiento, cerrar los ojos y pensar que una vez la vida fue perfecta.


Mirando a un mundo tan diferente al que llevo por dentro. Así es como pasan los días.

jueves, 31 de enero de 2013

Kiss me hard before you go.

Te comes mi inspiración a miradas. Pierdo el norte por tus ojos, te lo juro. Aún no he encontrado la forma de desviar la atención de tu boca, ni de evitar el roce de tu cuerpo, por muy lejos que estés. Es como si un hilo transparente nos llevase unidos a todas partes, agarrados del corazón. Y a veces eso duele, cuando no queda otra que hacer frente a una cama vacía, a una foto que significó tanto, a un recuerdo bonito, o a una lágrima de felicidad. Antigua, como el amor que nos teníamos. A veces me clavas la espina con tus "cielo", a veces me las quitas cuando ya no nos quedan palabras. Quiero recuperar el tiempo que nos dimos, acercarme a tu boca y morderte el alma. Déjame que te diga, que aunque no lo creas, echo de menos todo lo que éramos.


Nos puede el orgullo, y nos destruye la ilusión.

domingo, 27 de enero de 2013

Dame un minuto para soñar contigo.

Cambiamos, crecemos, olvidamos cosas que nos gustaría recordar, pero nos quedamos con aquellas que deberíamos haber desechado. Perdemos inocencia, callamos, miramos desde lejos. Ganamos falsedad, miedos y menos ganas de seguir siendo quienes somos.

A cada paso que daba Chris me seguía con un movimiento preciso, como si toda la vida hubiera estado observando mi forma de caminar. Se reía cuando mi pelo se cruzaba en nuestro camino y nos dejaba con ganas de otro beso. Las cosas no habían cambiado desde que nos conocimos, si no que los que habíamos cambiado habíamos sido nosotros. A pesar de ello, la chispa vibraba desde el fondo de nuestro cuerpo, haciendo saltar la llama cuando menos lo esperábamos. Era lo mejor de todo aquello. No había nada exacto ni predecible, y eso era lo que lo hacía aún más especial.
Las cosas seguían su curso. Habíamos esperado tanto tiempo para que nuestros caminos se cruzaran, que aquello parecía algo así como un sueño. Quizás el único desde que tengo memoria que se cumplía exactamente como pretendía que fuera. Pero aún debíamos esperar que el viento nos llevara por la buena dirección.


Si lo hacemos será hasta el final. Nada de medio camino.


lunes, 14 de enero de 2013

Lidiando con el frío.

Al levantarme esta mañana he sentido que me faltaba un por qué. Y, claro está, las cosas no es que hayan mejorado mucho durante el resto de la mañana y de la tarde. Son las cosas que pasan, que hago y que dejo de hacer. El mirar si está ahí, si me ha visto, si no. Si aún le queda restos de mí en los labios. Y no, no queda ni rastro. Me gustaría tener un por qué; un por quién, mejor dicho. Y saber que al levantarme va a estar ahí para decirme que aún nos quedan muchas guerras que librar y muchas cosas que decirnos entre beso y beso.



En ciertos momentos me pregunto si lo que echo de menos son los momentos que pasamos, o si hay algo más. Al menos sé que no tiene miedo de reemplazarme.




martes, 1 de enero de 2013

Año nuevo, pero vida mejorada.

Como cada nuevo año, tengo una lista llena de propósitos, la cabeza llena de nuevas ideas y planes, la mente en el futuro y el corazón en todo aquello que me hizo feliz. Como cada nuevo año intento levantarme con el pie derecho, pensar que las cosas siempre pueden ir a mejor, saber que los errores se cometen, y que todo es más perfecto si lo miras con positivismo. Desde luego que ha sido un año intenso, que dejo atrás personas, lugares y momentos que me han marcado, pero sé que viene algo nuevo y estoy expectante. Prometí ser feliz  y disfrutar de lo mejor y lo peor, de lo bueno y lo malo, de las sonrisas y las riñas, porque ante todo lo mejor de nosotros está en lo que sabemos apreciar. Tengo ganas de saber que me deparan estos 365 días. Pero estoy aún más impaciente por vivirlos y crecer como persona.
Feliz 2013.


Celebremos que aún nos queda mucho que celebrar.