Sinbragueros y a lo loco ♥

martes, 31 de mayo de 2011

Desarmado y sin bandera.

Suenan tres tonos de llamada, mientras espera ansioso a que coja el teléfono. Al otro lado, ella sonríe maliciosa al ver ese número tan conocido. Esto NO es una historia de amor, es una novela basada en hechos reales, tan verídico como sus ganas de acabar con todo. El contestador salta, y comienzan las palabras, tan secas y frías que cualquiera colgaría al instante. Pero él resiste, asiando el móvil con fuerza, aguantando su voz hosca y su anhelo de verle muerto.

 Abandonaste mi casa una mañana de Junio; cerraste la puerta con desaire y bramaste que ibas a por tabaco. Aquel mismo día cambié la cerradura de mi vida y me hice con una nueva llave. Hasta ahora has vuelto desarmado y sin bandera tantas veces, que he perdido la cuenta. Y date por contento si al menos miro por la mirilla para verte la jeta de nuevo.

Ya no me queda ni un ápice de compasión. He cerrado las puertas de mi corazón y hasta nuevo aviso segirán del mismo modo que hasta ahora. No voy a tolerar de nuevo tus quejas y tus descontentos a altas horas de la madrugada, porque me he hecho con la fórmula de la aspereza y ahora doy golpes certeros. Se acabaron los lamentos cariño. Se acabaron los lloros y los insultos a media mañana, del mismo modo que se ha agotado mi paciencia. Vuelve sobre tus pasos y no vuelvas a llamarme jamás. La próxima será más violenta.

lunes, 30 de mayo de 2011

Doscientos noventa mil trescientos once.

Tus besos NUNCA me dejaron buen sabor de boca, quizás fuera esa manía absurda de sonreír mientras lo hacíamos o de beberte siempre una botella de ginebra antes de irte a dormir. Tu mirada era penetrante cada vez que decía algo equivocado, como si con ello pudieras borrar de un plumazo las palabras erróneas, anulándome y olvidando quien era. Y qué decir de esas mañana en las que la resaca de caricias era tal, que ninguno de los dos queríamos separarnos de nuestras respectivas bocas por si el mundo se hacía añicos sobre nuestras cabezas, y en las que la cama era nuestra mejor protección ante las grietas de nuestro supuesto amor. Y cuando murmurabas con aire malicioso, que algún día iba a morir, arrastrada por el humo de mi cigarro, hasta más allá del infierno. Y cuando por fin acabaste con la lujuria, ocupando la cama de viejas promesas sin cumplir; las mismas que abandonaron la mía y me quitaron las cadenas que me ataban a ti. Recuerdo aquel día. Y posiblemente equella fuera la mejor decisión que tomaste en toda tu existencia.

domingo, 29 de mayo de 2011

Love is the hardest.

Se recogió el pelo en una coleta alta y se calzó sus enormes tacones. Le encantaba sentirse importante, al menos por un día, mientras detrás de sus gafas oscuras el mundo se le venía encima. Quería dejar de pensar en las cosas malas y aceptar de una vez la vida en todo su esplendor, tal cual. Pero como siempre, es más fácil decir que hacer. Así, se prometió a sí misma dejar de mentirse; lo firmó en su propia piel con un tatuaje en el que rezaba: Ser o no ser. Aquel tatuaje que años después le haría sonreir al recordar como, a rajatabla, había seguido su camino sin mirar atrás. Y nunca más volvió a abandonar esa sonrisa gigante.

jueves, 26 de mayo de 2011

Ansiado verano.

Necesito algo que me eleve por los aires hasta dejar de percibir el límite de la realidad; necesito ahogar mis penas en un vaso vacío y dejar de pensar que el mundo se va a resquebrajar en cualquier momento. No es por tí, no te emociones; se trata de esta asquerosa rutina, que hace que los días sean meses y las semanas años. Pero sólo queda un mes para matar el aburrimiento a base de calurosas risas de verano y sueños pasados por agua.

martes, 24 de mayo de 2011

Ayer. Hoy. Mañana.

No es custión de ver la realidad tal cual, simplemente se trata de entusiasmarse con la idea de un mañana más próximo. Encapricharse con unos zapatos rojos, a juego con el carmín y la pasión que une el pasado y el presente. Encender la llama de la ilusión a base de sonrisas y olvidar viejas secuelas que dejaron grandes heridas, que arrasaron en el pecho. Beberse a traguitos las ganas de comerse la boca, esa que provoca a todo el que la mira. Buscar el momento adecuado para quemar el deseo y consumir las alegrías como en un bono descuento. Brincar al recordar cuentos encantados e historias que no quieren acabar; que se buscan entre sábanas llenas de normas y silencios, pero que a pesar de todo, siguen estando presentes, pasadas y futuramente olvidadas.

Estoy a un paso de arrinconar lo aprendido y extraviar lo olvidado.

domingo, 22 de mayo de 2011

La hora de la merienda; embriaguez a media mañana.

Como un huracán en un día soleado, interrumpiste mis pensamientos para preguntarme la hora. Suspiré, mientras cerraba el libro que estaba leyendo y te respondí de inmediato. Una sonrisa de varios segundos, y volví a mi libro. Pero no te rendiste: te sentaste a mi lado, ante mi mirada estupefacta y me preguntaste el título. Demasiadas preguntas, para mi gusto. Pero no quise ser borde.
- Las palabras que se lleva el viento -fui algo seca, debo reconocer, pero no te inmutaste.
- Puedes seguir leyendo.
Abrí el libro ante tus palabras, pero comprobé que tu culo seguía pegado a aquel escalón de mármol, a mi vera. Sonreí a escondidas, mientras tosía para controlar el impulso de levantarme y soltarte alguna que otra cosa. Pero eras mono, estabas interesado en quedarte cerca mío, y encima parecías muy inocente. ¿Que más necesita una.. persona como yo, para llevarte a mi cama? Y por casualidad, aquella noche soñé con angelitos y con tu cara de puro morbo.

viernes, 20 de mayo de 2011

Delirios e insomnio provocan locura.

Era ya de noche, pero la duda seguía brillando en mi cabeza con una luz intermitente que no podía apagarse. No podía dormir y olvidarme de todo, porque si así fuera, ya habría dormido unas 4 horas sin suspirar si quiera. Y seguía dando vueltas en la cama, a la espera de, o que el sol saliera, o que de una vez por todas me durmiera. Ambas eran realmente complicadas, principalmente porque eran las 2 de la madrugada y mi cabeza era como un cartel luminoso que pedía socorro a gritos.
Cambié de lado la almohada, me tumbé, hice abdominales, hice siete veces el pino puente y otras cinco la voltereta; pero hicera lo que hiciese, las agujas del reloj seguían en el mismo sitio de siempre. Tal vez lo único que ocurría era que no había pilas, pero en aquellos momentos, es lo úlitmo que se piensa. Aún así el sol salió. Mis ojeras también. Y no se quedó atrás el mal humor que me llevó al desastre aquel viernes de Mayo.

Quisera tener el control de todo lo que ocurre.

jueves, 19 de mayo de 2011

Creer en el vacío, es mejor que creer en mentiras.

Cuando se cuenta una historia, suele hacerse en tercera persona. Porque nadie quiere verse a sí mismo sufriendo delante del drama, como en un escenario, expuesto a miradas indiscretas que prefieren escuchar las mentiras de otra persona que no sea la que tienen sentada a su lado. Por eso es duro decir lo que uno siente, por eso cuesta ponerse en el lugar de todos esos personajes, que siempre son uno mismo. Que encierran en su pequeña e imaginaria cabeza cientos y miles y millones de ideas y recuerdos. Y lágrimas. Sollozos. Pero también sonrisas, ganas de vivir la vida. Lo peor de todo, es que esas últimas son las más difíciles de llevar a cabo. Porque cuando estás triste, llorar es demasiado fácil.

Se puede describir, pero al tocarlo, todo se desvanece como en un sueño. Por eso a veces, es mejor callar.

martes, 17 de mayo de 2011

Noches bohemias, sueños secretos.

Yo estaba medio dormida frente al café de la mañana, pero aquello debió apelar alguna tozuda fantasías porque desperté de repente. Cogí el teléfono, inventé un contexto, rellené los detalles y pinté el cuadro perfecto mietras al otro lado intentabas recuperar la sonrisa.
Me acosaron tres meses de noches bohemias, en que cada instante era una inmensa cadena de hierro alrededor de mi garganta, donde la voz se había extinguido. Tres meses de desvelo nocturno, mientras discutía con mi ángel y mi demonio en busca de algún rastro de bondad entre las sábanas desiertas de mi cama. Pero hoy la crueldad y la vileza son parte de mí, ellos me acogieron y se hicieron conmigo de un modo absurdo. El resultado es algo desconcertante, porque ya no me reconozco. No entiendo que ha sido de los miedos que me embestían día y noche, ni del dolor que se refugiaba en un recóndito lugar dentro de mi espíritu. Se han acabado los fosos de locura y desasosiego, mientras las ideas absurdas se deslizan por el rebaje de mi ventana. Porque hoy, se acabaron los sueños secretos.

Dejaré que el silencio ocupe tu lugar
.

domingo, 15 de mayo de 2011

Evitar ser presos del pasado.

En una playa a millas de la realidad, tendida en el suelo, escarbaba entre la arena en busca de un atisbo de felicidad que se le hubiese caido a algún desconocido despistado. Pero allí solo había arena y piedras. Moviéndome entre el miedo y el deseo de hundir la cabeza hasta perder la razón, intentaba ver algo que no fueran tus ojos verdes, porque el deseo es sólo un fenómeno pasajero, la punta del iceberg de algo mucho más profundo. Pero como siempre, se me escapa lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño y sólo veo con los ojos desnudos lo que está pegado a la punta de la nariz. Y cada cumbre, cada clímax implican el principio de un nuevo final.

Tirar la toalla no es dejar de luchar, es olvidar sin haberlo intentado.

viernes, 13 de mayo de 2011

Un viernes 13: Manhattan, tú y yo.

Por aquel entonces, yo era una chica risueña, de mirada verde penetrante y brillante, con miles de ideas y sueños que poner a rodar en algún momento. Vivía entonces una película, un cuento, paseando por las calles ruidosas de Manhattan, ante la mirada atenta de aquel chico malo de la calle de enfrente. Ese chico que ya se conocía de sobra mis horarios, y que cada tarde, asomaba su pelo negro por la ventana de su piso para contemplar el paisaje-posiblemente se limitara a mirarme solo a mi- al atardecer. No tendría más de 18 años, cuando aquel chico se atrevió a seguirme en una de mis idas y venidas al trabajo. Por supuesto, ya conocía de sobra sus intenciones, así que me limité a perderme entre el tumulto hasta que me encontré en un callejón sin salida. Sin ninguna escapatoria. Y allí solo estábamos sus ojos azules, su sonrisa que -por suerte o por desgracia- hacía que me calentase de un modo sobrenatural, y yo. No había forma de escapar del destino. Y así, poco a poco te acercaste hasta mí.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Sweet little thing.

Quisiste convertir el tiempo en espacio, eras insaciable. Intentabas ver más allá del horizonte, y no llegabas más allá del borde de tu cama. Inventaste mil historias, cuando ni siquiera tenías vida propia. Mentiste cientos de veces, pero en tu interior te arrepentías. Odiabas decir la verdad, lidiabas con el mal en persona. Buscabas algo más que un pasatiempo, y terminaste jugando al parchís. Pensaste que sería tan ilusa como para confiar en ti, y terminaste haciéndote daño. Lo siento, pero tu vida se desmorona entre bebidas alcoholicas y besos sin sentido, mientras este cuerpo serrano disfruta de la libertad que le diste.



Voy a dejar el sentido atrás, voy a olvidarte si no estás.

martes, 10 de mayo de 2011

Aquella sonrisa pasada de moda.

Cuando nos cruzamos en el parque, yo llevaba una mochila cargada de libros, y tu un precioso perro negro. Tan perro como tú, tan negra como yo.
Saludaste al viento y me dirigiste una mirada que apenas duró unos segundos, pero que me hizo sentir desnuda. No volví a pensar en tí hasta que no nos encontramos de nuevo. Mismo lugar, mismo momento; solo que aquella vez fue tu sonrisa la que me quitó la ropa de un mordisco, en esas imaginaciones que te emborronaban la vista. Pero sin duda, supe que te habías quedado con mis ojos azules, mi pelo negro y mis perfectas caderas, que provocaban hasta a aquel perro que siempre te acompañaba. Volvimos a cruzarnos un par de veces más, pero te ignoré del mismo modo que ignoraba tu vista clavada en mí.
- ¿Eres siempre tan estirada? -rompiste con las reglas marcadas por el silencio y te acercaste para mirarme más de cerca.
- Es mi especialidad -no sonreí, ni mucho menos; sin embargo, veía en tu mirada esa chispa atrevida y tenía ganas de quitarte la idea de la cabeza. Pero te dejé seguir. Iluso de tí.
- Deberías abrirte más a menudo; estás muy guapa cuando lo haces.
- Aún no me has visto abierta; y creeme, no lo harás.
Su sonrisa se ensanchó entonces, e ignoré el hecho de que había dado con su punto fuerte:
- No había pensado de tal forma en ello, pero desde luego que no es mala idea.
Esta vez fui yo la que sonreí, pero aquella sonrisa era más sarcástica que alegre.
- Quizás tampoco sería tan mala idea que te largaras, tengo prisa, ¿sabes?- hice ademán de caminar, pero no había dado dos pasos dos pasos cuando me volví y te espeté-. E intenta que esa sonrisa estúpida no aparezca tan a menudo por tu cara, no es agradable para los que te rodean.
Su risa se iba extinguiendo cuanto más me alejaba, y no pude evitar reirme yo también. Eso de ser borde se me daba extremadamente bien.


lunes, 9 de mayo de 2011

Que suerte, hoy hace sol y tengo ganas de borrarte de mi mente.

Fue como un pozo sin fondo, me hundí de tal forma que no entiendo como he conseguido salir de él. Y sin embargo aquí estoy, aún no he perdido la sonrisa. Y esta es de las grandes y felices. Me da igual el resto; voy a irme a Madrid a gritar que estoy libre, al parque de atracciones a mover mi culo, (ese que no volverá a ser tuyo) me iré a Alemania, Holanda, de vuelta a Alemania, a Almería, de compras, de risas con mis dos pedazo de pivonas... Por que sí. Y no te mando a la mierda (a ti y al resto de tu séquito) porque me estoy pasando ya de generosa..

Que te vaya bonito, de todo corazón.



Para que veas que no tengo miedo a olvidarte, y menos aún vivir la vida.

jueves, 5 de mayo de 2011

Después de la caída.

Es confuso, un trazo de intrincados laberintos, donde siempre pierde el que se arriesga. Donde abandonar los recuerdos, arrinconarlos en un lugar del cual no salgan, siempre es la opción fácil. Para no herir, para no sentir el mismo desasosiego que arrasa cada vez que naufragio entre lamentos rasgados y palabras desdeñadas, en un cajón alejado de la vista. Querer no es poder; quiero olvidarte como tú lo haces, pero no puedo; por el simple echo de que despojarse de lo que uno teme no siempre es factible consigo mismo. Es fatigoso parecer ligero cuando tu cuerpo te lleva al fondo de un agujero negro, con una facilidad abrumadora. Y por eso tengo ganas de abandonar, de dejarme ir. Quizás sea la mejor opción.

martes, 3 de mayo de 2011

Vivo adrede, escéptica y optimista.

No voy a darme el gusto de llorar ni lamentarme, esta vez va a ser diferente. No voy a hundirme si no estás cerca, ni a deprimirme si tu sonrisa ya no está. No voy a hacer de tus ojos marrones una novela, ni un drama, ni una película. Voy a limitarme a esperar, disfrutando de la vida que me queda, y de las ganas de soñar que no voy a perder; no, no voy a dejar escapar la ilusión de sentirme como una niña. De ver que la tierra gira, y que yo puedo hacerlo también.

Lo imposible es un desafío que casi siempre nos derrota

lunes, 2 de mayo de 2011

Imaginando horizontes más allá de las barreras.

Sé que volver la vista atrás no es la solución ante mis delirios, pero sí la solución fácil cuando todo se torna oscuro. Y me duele ver que se vuelve a repetir la misma historia de siempre; me canso de ser la protagonista de historias que carecen de pies y cabeza, que solo buscan un pasatiempo, tal vez tomándose el juego demasiado en serio. Hasta que se convierte en peligroso, puede que prohibido. Entonces es mejor agazaparse bajo las mantas y rezar para que el cielo no se caiga sobre nosotros. Para que no nos aplaste la gravedad. La gravedad del asunto.

Permitámonos volar, emigrar hacia el calor de nuestros cuerpos.

domingo, 1 de mayo de 2011

Déjame decirte que he estado pensando en tí.

Sentir mis labios junto a los tuyos, mirarte a los ojos y descubrir poesía, rozarnos al pasar, sabiendo que nuestras miradas se van a cruzar de nuevo. Desear que llegue el momento de que comience el sueño, tener ganas de volar y hacerlo juntos. Caminar cogidos de la mano, sin soltarnos, sin mirar atrás. Hay miles de razones para quererte, pero no encuentro ninguna realmente bonita. Te mereces más de lo que te doy, más de lo que te demuestro. Eso sí, te aseguro que es imposible querer más de lo que yo te quiero.